domingo 9 de mayo de 2010

MANIPURA CHAKRA

"To enter this chakra is to embrace the inner power that comes from the integration of bodily energy with conscious intelligence. In this way, we become effective agents of transformation". Anodea Judith

Manipura Chakra es considerado el asiento de la fuerza vital en el ser humano y está ubicado entre el ombligo y el plexo solar. Representa acción, voluntad y vitalidad a través del movimiento ascendente semejante al de las  masas gaseosas en combustión que se elevan y despiden luz. Así es el tercer chakra, transformación pura.

Está claro que hemos pasado del elemento tierra (Muladhara Chakra), al agua (Swadhisthana Chakra) y ahora al fuego (Manipura Chakra). El primer chakra proporciona solidez, estabilidad, foco y forma; con el segundo chakra experimentamos diferencia, cambio y movimiento; y ahora, en el tercero, abrazamos las polaridades y descubrimos las diferencias, opciones, emociones y deseos. Nos extendemos más allá, del mero instinto de supervivencia hacia el deseo de placer y de unión con el otro, con nuestro par.

En efecto, la combinación entre materia y movimiento produce un tercer estado: energía. Al frotar dos varitas de madera entre sí se origina una chispa que eventualmente se convierte en llama y de esta manera se inicia el fuego. Lo mismo sucede con este importante chakra que es consecuencia directa de la activación del primer y segundo chakra. Es ésta llama de voluntad la que acentúa la movilidad en el recorrido ascendente por la columna vertebral, desde donde se despliegan estos círculos energéticos denominados "Chakras".

Como consecuencia se va gestando un proceso de transformación en el que el primer paso es romper con los patrones antiguos de consciencia pero también con aquellos hábitos negativos que perjudican de alguna manera a nuestro propio ser y a todos los demás seres que nos rodean. Sólo a partir de la interacción dinámica con el mundo podemos continuar con las actividades y contactos que alimenta nuestro fuego interno y entusiasmo por la vida.

Por eso el flujo energético de nuestro cuerpo depende fundamentalmente de nuestra habilidad para conectarnos, para unirnos y nutrirnos de lo que está a nuestro alrededor. Depende al mismo tiempo de nuestro grado de comodidad en la vida misma, de nuestro nivel de seguridad y confianza. Cuando nuestra voluntad es efectiva, nuestra autoestima se expande de manera que podemos dirigir nuestro foco hacia aquello que amamos, aquello que enciende la llama interna, nos desafía y nos renueva.