jueves 27 de octubre de 2011

12 Asanas Básicas / 12 Basic Asanas

 
“La práctica de Yoga durante los últimos quince años me ha convencido de que muchas de nuestras actitudes fundamentales hacia la vida tienen su contraparte física en el cuerpo. Así, por comparación debemos comenzar con la alineación de nuestro lado derecho e izquierdo del cuerpo hasta el punto en el cual incluso los más sutiles ajustes son posibles, la fuerza de voluntad nos llevará a estirar el cuerpo desde los pies hasta el tope de la cabeza en desafío con la gravedad. El ímpetu y la ambición podrían empezar con la sensación de peso y velocidad a partir del movimiento libre de las extremidades, en vez de hacerse con el control prolongado necesario para mantener el balance en las posturas,  lo cual brinda verdadero porte y aplomo. La tenacidad se obtiene con el estiramiento al mantener las posturas por varios minutos consecutivos; con la calma deviene el silencio, la respiración consistente y la expansión de los pulmones. La continuidad y el sentido de lo universal llega con el conocimiento de la inevitable alternancia entre tensión y relajación en los ritmos eternos que componen el universo, en los cuales cada inhalación y exhalación constituye un ciclo, onda o vibración.” Yehudi Menuhin

Aceptado que existe una gran variedad posturas en el yoga denominadas asanas  –y que todas contribuyen en gran medida al mejoramiento de la salud (del cuerpo físico, energético y emocional) – es necesario tener presente que existen ciertas posturas imprescindibles cuya ejecución no debe excluirse jamás de la práctica individual o colectiva.  En esta entrada del blog expongo una lista de asanas cuyos beneficios son fundamentales para la vida en el mundo contemporáneo; no obstante, existen otras posturas que considero básicas y sustanciales en la práctica de yoga pero estas serán expuestas en una entrada posterior. Mi intención es lograr una mayor comprensión de todo lo que acontece cuando se ejecuta una postura, pues si bien es cierto que el yoga contiene innumerables detalles que deben tomarse en cuenta, el conocimiento de los beneficios que las asanas proporcionan tanto al cuerpo físico como a la mente constituye una buena vía a partir de la cual se puede profundizar.

La correspondencia entre las posturas físicas y el espíritu, o entre el mundo material y el ser interno, queda mejor ilustrada a través de las palabras de Yehudi Menuhin citadas al comienzo de este escrito para el prólogo de Light on Yoga de B.K.S Iyengar (un texto considerado como la biblia del yoga moderno), porque deja claro que las  técnicas del yoga –creadas para prevenir malestares físicos y mentales así como para proteger la totalidad del cuerpo– desarrollan autoconfianza al mismo tiempo que se asocian a leyes universales como el respeto a la vida, la verdad y la paciencia.

Dicho esto, nos situamos en el presente para comprender a cabalidad cada una de las posturas que realizamos diariamente. Las siguientes asanas tienen funciones específicas en el organismo físico y sutil, por ello requieren atención especial. Es conveniente resaltar que no están dispuestas siguiendo un orden específico, por ello es recomendable practicarlas bajo la supervisión de un instructor calificado; sin embargo, la explicación que propongo puede servir como breve referencia al lector de este blog.

Śīrsāsana (parada de cabeza)
Esta postura promueve la circulación de oxígeno y sangre al cerebro (asiento de la inteligencia, conocimiento,  sabiduría y poder), el cual controla el sistema nervioso y los órganos de los sentidos (emociones, pasiones, acciones, hasta los más simples placeres de la vida cotidiana). Por ello, al aumentar el flujo sanguíneo a las células cerebrales, estas pasan por un proceso de rejuvenecimiento y como consecuencia el poder del pensamiento aumenta produciendo claridad en las ideas. Śirsāsana es una postura reconfortante para quienes sufren de dolores de cabeza o de cansancio cerebral crónico ya que asegura el suministro de sangre a la glándula pituitaria (1) y pineal (2). Dichas glándulas son las que se encargan de mantener la salud y vitalidad. La parada de cabeza también ayuda a regular el sueño, la memoria y a resistir cualquier tipo de clima; previene resfriados y mejora el contenido de hemoglobina en la sangre. En suma, esta asana brinda balance, desenvoltura y disciplina física y mental. 

1)       1. La glándula pituitaria o hipófisis  es una glándula endocrina que segrega hormonas encargadas regular muchas funciones en los organismos, incluyendo entre otras el estado de ánimo, el crecimiento, la función de los tejidos y el metabolismo. Es una glándula compleja que se aloja en un espacio óseo llamado silla turca del hueso esfenoides, situada en la base del cráneo.
2)       2. La glándula pineal (del tamaño de un garbanzo) tiene cuatro funciones principales empezando por causar sensación de sueño, convertir señales del sistema nervioso en señales endocrinales, regular las funciones endocrinales y secretar la hormona melatonina, la cual ayuda a regular el proceso de pubertad y protege a la células del cuerpo de daños causados por libres radicales. 

Sarvāngāsana (parada sobre hombros)
En esta asana el oxígeno y la sangre se dirige a la glándula tiroides (1) y paratiroides (2), situadas en la región del cuello –por efecto de jālandhara bandha o cerrojo del cuello– ayudándolas a funcionar adecuadamente, lo que hace que la producción de hormonas sea mayor y el cuerpo no se deteriore. Además, al invertir el cuerpo la sangre fluye al corazón sin ningún tipo de tensión debido a la fuerza de gravedad. La postura alivia a las personas que sufren de dificultad respiratoria, palpitaciones, asma, bronquitis o malestar en la garganta. Ya que el cerrojo del cuello (ejecutado cuando se lleva el mentón al pecho) regula el flujo de sangre a la cabeza, suaviza los nervios –controla las crisis nerviosas, la hipertensión y el insomnio–, elimina los dolores de cabeza y los malestares nasales. Asimismo el cambio en la gravedad produce un efecto sobre los órganos abdominales, los intestinos comienzan a moverse libremente eliminado el estreñimiento y como consecuencia el organismo se libera de toxinas y se energiza.  Es recomendada para desordenes urinarios y uterinos, problemas menstruales, hemorroides y hernias. También Ayuda a mitigar la epilepsia y la anemia.  

1)       1. La tiroides es una glándula neuroendocrina, situada justo debajo de la manzana de Adán junto al cartílago tiroides y sobre la tráquea. Está formada por dos lóbulos en forma de mariposa a ambos lados de la tráquea. La glándula tiroides regula el metabolismo del cuerpo (produce hormonas encargadas de los niveles de energía en el cuerpo), es productora de proteínas y regula la sensibilidad del cuerpo a otras hormonas.
2)        2. Las glándulas paratiroides son glándulas endocrinas situadas en el cuello, generalmente localizadas en los polos de la glándula tiroides, que producen la hormona paratiroidea. Por lo general, hay cuatro glándulas paratiroides, dos superiores y dos inferiores, pero de forma ocasional puede haber cinco o más, éstas facilitan la absorción de calcio y otros nutrientes.

Halāsana (el arado)
Los beneficios de esta postura son los mismos de Sarvāngāsana, pero además los órganos abdominales se rejuvenecen debido a la contracción ejercida. Con el estiramiento de la región torácica y cervical, y por efecto de la flexión hacia adelante, se alivian los dolores de espalda. Los calambres en las manos pueden evitarse al entrelazar  y estirar las palmas y los dedos. Recomendada para quienes sufren de rigidez en los hombros y codos, lumbago y artritis. Para personas con tendencia a tener la tensión arterial alta se recomienda realizar primero Halāsana y luego Sarvāngāsana, así no se sentirá la presión del  torrente sanguíneo en la cabeza sino que el flujo llegará de manera muy sutil.

Matsyāsana (el pez)
Con Matsyāsana se extiende al máximo la región dorsal, por ende se estiran y abren las cavidades o tubos bronquiales promoviendo de esta manera una mejor respiración. La glándula tiroidea se beneficia de esta postura debido al estiramiento del cuello. Asimismo, las articulaciones de la pelvis adquieren elasticidad.

Paschimottānāsana (flexión hacia adelante sentado)
Una de las posturas más importantes y poderosas del yoga.  Alivia la compresión de la columna vertebral causada por estar de pie, vigoriza el sistema nervioso y tonifica los órganos internos, sobre todo los de la zona abdominal evitando que éstos trabajen con lentitud. También tonifica los riñones, rejuvenece la columna vertebral y mejora la digestión. Esta postura masajea el corazón si se permanece en ella por varios minutos ya que la columna adopta una posición horizontal y el corazón queda por debajo de la misma.

Bhujangāsana (la cobra)
Esta asana es la solución para los problemas de la columna, en caso de que existan desviaciones o vertebras desplazadas, porque hace que se realinee completamente. La región espinal se tonifica y se produce mayor expansión del pecho. 

Śalabhāsana (la langosta)
Postura que promueve la buena digestión, alivia los problemas gástricos y la flatulencia. Por arquearse  hacia atrás, la columna adquiere elasticidad aliviando cualquier molestia en el sacro y en la región lumbar. La vejiga y la próstata también se benefician y permanecen saludables al ejecutar esta postura.

Dhanurāsana (el arco)
Esta asana tiene los mismos efectos que Śalabhāsana; de hecho, la practica regular de Dhanurāsana  y Śalabhāsana puede prevenir las intervenciones quirúrgicas en la columna.

Ardha Matsyendrāsana (media torsión-dios de los peces)
Esta asana hace que desaparezcan rápidamente lumbagos, dolores de cadera y de espalda. Tonifica el hígado y el bazo. Se fortalecen los músculos del cuello y los hombros. Debido a la torsión se benefician los intestinos, al mismo tiempo que ayuda a reducir el tamaño del abdomen. 

Kakāsana (el cuervo)
Postura que desarrolla el equilibrio, fortalece los brazos y los órganos abdominales.

Mayūrāsana (el pavo real)
Esta postura tonifica significativamente la zona abdominal. Debido a que los codos presionan la aorta del abdomen, la sangre circula correctamente a los órganos abdominales lo cual mejora la habilidad digestiva, cura los malestares del estómago y el bazo, y previene la acumulación de toxinas a consecuencia de los malos hábitos alimenticios. Igualmente fortalece las muñecas, antebrazos y codos. 

Pādahasthāsana (pies sobre manos)
Tonifica los órganos abdominales e incrementa los jugos gástricos, mientras que el hígado y el bazo se activan. También fortalece y flexibiliza las piernas y la cadera.